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"Ojo por ojo vuelve al mundo ciego"
Gandhi.
Desde niño Matías se confrontó a diversos escenarios relacionados con su salud. A su intolerancia por la leche materna se sumaron varios tipos de alergias y un soplo al corazón. A estas afecciones se vincularon otros padecimientos: un simple resfriado se complicaba y prolongaba por tiempo inesperado. Más adelante sus médicos le diagnosticaron taquicardia paroxística severa, sometiéndolo a la ingesta de medicamentos durante mucho tiempo para aliviar los síntomas, sin esclarecer las causas. En su adolescencia, comienza a involucrarse con los fines espirituales del ayuno, pero será luego de atravesar por una hepatitis crónica viral y señales de diabetes, que incrementará su búsqueda e intensificará su práctica de asanas, ayuno y meditación para cumplir con su propósito. En tal sentido solía decir: _si pasa algo peor estaré preparado_. Sin embargo, estas prácticas tuvieron un efecto paralelo, puesto que no sólo logra gran parte de la sanación de sus heridas emocionales sino que también conquista una salud excelente que hoy irradia y transmite. Nacido en Argentina, vivió en Costa Rica, Guatemala, India y California. Paralelo a sus constantes traslados inicia un viaje continuo e inagotable dentro del cual perfilará y afinará sus estudios en el aprendizaje de diferentes técnicas de meditación. Esta gira sin tiempo inicia con su profesor japonés de artes marciales, Sensei Shigeo Nakazat, con Ching Hai en el método Quan Yin, Kundalini Yoga con Anandi Ma y Deleepji. En 1993, incursiona en el Astanga Yoga con Tim Miller quien lo inspirará, para ahondar en este movimiento y será su maestro e impulsor durante años. En 1995 Matías viaja a India por seis meses. Allí estudia Ashtanga Yoga con Sri K. Pattabi Jois y Pranayama (Kriya Yoga) con Sri Sri Ravi Shankar quien lo autorizó para enseñar asanas a los jóvenes estudiantes Brahmanes de su ashram. A todo esto, se empeña aún más por el yoga junto a su gurú Amritananda Mayi Ma, quien lo amaestra en la meditación y el karma yoga hasta hoy día. Matías tiene una visión y pasión holista por el yoga, de ahí que haya canalizado su disposición hacia el aprendizaje del mismo, tomando en cuenta sus múltiples y articuladas facetas. Dentro de su experiencia como maestro se menciona su activa intervención en el Hospital Scripps de San Diego durante 7 años, auxiliando a Médicos, Químicos y personal paramédico en el alivio del estrés. Asimismo, impartió clases especiales para contribuir en la rehabilitación de pacientes con lesiones estructurales severas, afecciones cardíacas y pulmonares, entre otras. Dio clases en 7 escuelas primarias y secundarias locales, que incluían un programa de rehabilitación para estudiantes con adicciones. También asumió la coordinación de yoga en estas escuelas y ha trabajado en concordancia con la Fundación “Juventud Libre de Tabaco”. Las asanas de yoga y los ejercicios de respiración favorecieron el mantenimiento del equilibrio y serenidad de los jóvenes en recuperación. Durante más de 14 años, en diferentes oportunidades asistió a Tim Miller, con las clases estilo Mysore, sustituyendo a su profesor cuando éste lo requería. Matías también dio clases estilo Mysore en otros centros: dirigió prácticas introductorias a la Primera Serie en el Uptown Astanga Yoga Center de San Diego, Hill Crest y Point Loma. Sumado a lo anterior, se hizo cargo de vigorizantes retiros en aguas termales de Costa Rica, Argentina, e isla de Maui en Hawai. Su amor por el yoga se evidencia en la aplicación del método de enseñanza individualizada, en respeto al bienestar de la persona de cada estudiante sin abandonar el sostén de la armonía grupal. En Costa Rica diseñó “secuencias de asanas” de corta duración, para los trabajadores de la empresa JACKS. Participó en un programa de la Universidad Nacional de Costa Rica (UCR) orientado a la población asmática, con el propósito de revertir los síntomas y crisis asmáticas, para lo cual realizó una selección de asanas específicas y pranayama (control de la respiración), que puso en práctica con excelentes resultados. Actualmente trabaja en albergues para discapacitados, víctimas de abuso psico-físico-sexual- emocional. Aquí, contribuye con el yoga y métodos de respiración a las niñas, a fin de promover la fragmentación de sus esquemas mentales, con el propósito de contribuir al desarraigo de sus emociones y miedos más profundos. Uno de sus principios es donar a estos proyectos un abundante porcentaje del total de los ingresos de sus talleres de yoga, y en más de una ocasión, la recaudación completa. Así mismo está involucrado en proyectos de alimentación para personas sin hogar o afectados por las adicciones. Su único propósito en la vida es servir y ayudar a los necesitados, para contribuir a la expulsión del sufrimiento de la existencia de sus semejantes y asistir a su prójimo en el aprendizaje del disfrute de cada instante que se presenta.
Estoy sentado en el corazón de todos, y de mí viene el recuerdo, el conocimiento y el olvido. Por parte de todos los Vedas, estoy a ser conocido. De hecho, yo soy el compilador del Vedanta, y yo soy el conocedor de los Vedas. ~ Sri Krishna, el Bhagavad Gita, 15:15
Yo soy el Supersoul, oh Arjuna, sentado en el corazón de todos los seres vivientes. Yo soy el principio, el medio y el final de todos los seres. ~ Sri Krishna, el Bhagavad Gita 10:20 |
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Hace algún tiempo recibí dos preguntas que me hicieron crecer sorprendentemente |
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Hace algún tiempo recibí dos preguntas que me hicieron crecer sorprendentemente: 1 - ¿cuál estilo de yoga es el mejor? Mi mente quedó entre vacía y bailoteando en la eternidad de unos segundos. En este punto, comprendí que no existe tal cosa como “el mejor sistema de yoga”, “mejor religión” y demás. Aunque no nos demos cuenta, todos estamos en este mundo con el propósito de evolucionar. Todos los métodos y religiones se crearon con este fin, cada uno se beneficiará sin importar qué religión o sistema de yoga practique. El problema surge cuando alguien piensa que su estilo o credo es el mejor, entonces se hunde junto al anzuelo de un ego revoltoso y ensordecedor. Donde predomina la división el verdadero propósito se diluye. A modo de ejercicio, imagínese solo o solas caminando en la zona más peligrosa de su ciudad, y en lugar de ver adictos al krack, gente violenta con tendencias homicidas o ladrones, figúrese que puede ver gente sentada meditando pacíficamente o practicando diferentes técnicas para su crecimiento espiritual, ¿Usted se preguntaría si están ejercitándose en el sistema correcto? En mi opinión, para ser feliz, sencillamente es mejor que los demás también tengan la posibilidad hasta de inventar y realizar algo positivo que contribuya con su desarrollo espiritual. Lo que interesa es que estemos evolucionando como un todo indisoluble hacia un nuevo horizonte. Sin juzgarnos unos a otros. 2 - La segunda vez alguien me preguntó cuál de las asanas me ha impresionado más, y quién me conmovió más en mi vida.
 Luego de indagar en mis pensamientos para encontrar la respuesta correcta, entendí que en el pasado hubo algún tipo de ambición en mi búsqueda en torno a las asanas. Dentro de mí sentía una espuma hirviente, burbujas imparables. Pensaba que con mis esmeros lograría más rápidamente la iluminación. O sea que si aprendía más asanas y pranayamas a mayor velocidad, la iluminación rodaría a mis pies. Pero ahora creo que mi único deseo fuerte, a pesar de mantener una práctica diaria, es poder sentarme y estar en paz en todas las situaciones que la vida presenta. Con relación a quién me conmovió más en mi vida sé que poseo el recuerdo de infinitos personajes admirables, pero en este momento mi memoria acaba de acercarme una historia que alguien me contó y que me impresionó profundamente:
hubo un monje tibetano, Palden Gyatso, que cuando China invadió el Tíbet estuvo encarcelado, bajo tortura física y mental día y noche durante años, sin interrupción. Sumado a esto su familia, amigos y otros monjes queridos fueron asesinados adelante suyo.
Cuando fue liberado viajó de incógnito a la India, entonces el Dalai Lama organizó una reunión con él.
El Dalai Lama le pregunto: “¿ Cuál fue la peor cosa que vivió en la cárcel?” -El Rimpoché pensó por un rato y respondió-, “Lo peor fue que yo casi perdí mi amor y compasión por mis hermanos y hermanas de China”
. Si hay algo que realmente me impresionó en mi vida, es este viejo Rimpoché, su infinita compasión y su amor por todos, incluso hacia sus propios torturadores.

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